28 mar 2012
De cómo sacralizar a la bestia para luego domesticarla
Ahora bien, el primer amago de "domesticación" del animal por parte del hombre es paralelo al de la introducción del jardín o del parque en la ciudad. Se comienza por acotar un espacio, eo ipso intermedio entre el desorden salvaje y el orden urbano, en el que el hombre -ciertos hombres, los iniciados- puede penetrar sólo mediante purificación seguida de rituales, propiciando así un encuentro reglado con lo allí delimitado: de la cumbre de la montaña, al antro subterráneo, pasando por el bosque sagrado y por la identificación en determinados animales de fuerzas y disposiciones naturales presentes en el hombre, y extensivas a un grupo social. Sólo después de establecidas estas estrategias, de encuentros es posible el trasplante de especies silvestres, modificando lentamente el tipo de nutrición, ordenando plantas y árboles según su tolerancia a la luz, y disponiéndolas en surcos regulares generadores de geometría, así como también la domesticación de los animales. Tras la sacralización y la domesticación, un tercer paso ha sido dado aún, un paso decisivo: el de la transformación genética de plantas y animales, modificando estructura, tamaño y aun comportamiento, en beneficio de un grupo humano.
Pág. 49 Habitar la Tierra. Félix Duque
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