30 may 2012

Instrucciones para subir una escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situá un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

HISTORIAS DE CRONOPIOS Y FAMAS. JULIO CORTÁZAR

7 abr 2012

Un nuevo desafío

...¿qué amansará al ser humano, si fracasa el humanismo como escuela de domesticación del hombre? ¿Qué amansará al ser humano, si hasta ahora sus esfuerzos para autodomesticarse a lo único que en realidad y sobre todo le han llevado es a la conquista del poder sobre todo lo existente? ¿Qué amansará al ser humano, si, después de todos los experimentos que se han hecho con la educación del género humano, sigue siendo incierto a quién o a qué educa o para qué el educador? ¿O es que la pregunta por el cuidado y el modelado del hombre ya no se puede plantear de manera competente en el marco de unas simples teorías de la domesticación y de la educación? SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano, Ediciones Siruela, Madrid, 2000

28 mar 2012

De cómo sacralizar a la bestia para luego domesticarla

Ahora bien, el primer amago de "domesticación" del animal por parte del hombre es paralelo al de la introducción del jardín o del parque en la ciudad. Se comienza por acotar un espacio, eo ipso intermedio entre el desorden salvaje y el orden urbano, en el que el hombre -ciertos hombres, los iniciados- puede penetrar sólo mediante purificación seguida de rituales, propiciando así un encuentro reglado con lo allí delimitado: de la cumbre de la montaña, al antro subterráneo, pasando por el bosque sagrado y por la identificación en determinados animales de fuerzas y disposiciones naturales presentes en el hombre, y extensivas a un grupo social. Sólo después de establecidas estas estrategias, de encuentros es posible el trasplante de especies silvestres, modificando lentamente el tipo de nutrición, ordenando plantas y árboles según su tolerancia a la luz, y disponiéndolas en surcos regulares generadores de geometría, así como también la domesticación de los animales. Tras la sacralización y la domesticación, un tercer paso ha sido dado aún, un paso decisivo: el de la transformación genética de plantas y animales, modificando estructura, tamaño y aun comportamiento, en beneficio de un grupo humano. Pág. 49 Habitar la Tierra. Félix Duque

21 mar 2012

Nosotros los sin miedo

La venganza contra el espíritu y otros trasfondos de la moral. La moral, ¿dónde creéis que tiene sus abogados más peligrosos y maliciosos?... Ese hombre de ahí ha salido mal y no posse el espíritu suficiente para poder alegrrse de ello, pero sí la cultura suficiente, no más, para saberlo. Se aburre, está hastiado, es un autodespreciador; por desgracia, a ausa de algún patrimonio heredado, está privado incluso del último consuelo: las "bendiciones del trabajo", el olvidarse de sí en las "tareas cotidianas"; en el fondo, se avergüenza de su existencia -quizá albergue además un par de pequeños vicios- y por otra parte no puede evitar, mediante libros a los que no tiene derecho, o una compañía más espiritual de lo que puede digerir, mimarse e ir haciéndose vanidoso-susceptible, con resultados cada vez peores: alguien así, completamente envenenado -pues el espíritu se vuelve veneno, la cultura se vuelve veneno, la soledad se vuelve veneno en los que, como él, han salido mal- acaba cayendo en un estado habitual de venganza, de voluntad de venganza...
Pag. 215-5ºLibro La Gaya Ciencia_Friedrich Nietzsche