¿Veremos surgir en este siglo un nuevo humanismo que nos movilice, que no sea rehén de ninguna tradición, que no caiga en los desvaríos del marxismo pero que tampoco sea una herramienta ideológica o política de Occidente? No vislumbro de momento sus primicias. Más bien caigo en la cuenta del extraordinario poder de movilización de esa pertenencia hereditaria que acompaña al ser humano desde la cuna hasta la tumba, que a veces los extravía, pero casi siempre acaba por recuperarlos, como si los hubiera tenido siempre atados con una traílla invisible, que va de un siglo a otro, adaptándose mal que bien a la evolución del mundo, pero sin aflojar nunca el puño.
Pág. 213 EL DESAJUSTE DEL MUNDO. Amin Maalouf
No hay comentarios:
Publicar un comentario